Wolframio, mineral clave en la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial se la conoce, además de por todas las atrocidades que se dieron a cabo, por una carrera armamentística en la que todos los países que se encontraban en el frente, buscaban la manera de mejorar sus armas, tanto a nivel de alcance, como de potencia de destrucción pero también conseguir que el enemigo hiciera menos daños a los carros de combate, ganando resistencia y durabilidad, pudiendo de esta manera seguir combatiendo, a pesar de haber recibido metralla o haber impactado una granada. En este último caso, el material que consiguió dar la fortaleza a estas armas fue el Wolframio, convirtiéndose, como vas a conocer a continuación, en el mineral clave de la Segunda Guerra Mundial.

Galicia, lugar de extracción de Wolframio

Cuando hablamos del Wolframio, también se le conoce por otros nombres, como es el caso de wólfram, volframio, pero entre los más conocidos, es el de tungsteno, un metal que se puede encontrar en la corteza terrestre pero que cuenta con un porcentaje muy inferior al de otros metales.

Galicia cuenta con una mina de Wolframio, por lo que, durante la guerra, se convirtió en un punto estratégico para los alemanes, puesto que, gracias a la extracción de este mineral, podían blindar a sus acorazados, tanto los que iban por tierra o por aire, endureciéndolos, evitando que las balas perforasen su carrocería. Por otro lado, también descubrieron que, este metal tan resistente, era perfecto para colocarlo en las puntas de los proyectiles que iban dirigidos a los tanques enemigos, como también a los aviones, puesto que esta dureza hacia que fuese más fácil atravesar el material del que estaba fabricado los tanques.

La Alemania nazi tenía cierta ventaja en la adquisición de este material, puesto que, gracias a la ayuda de Franco, se consiguió crear una alianza en la que todo el Wolframio iba a parar a manos alemanas. Anteriormente a esta alianza que existía entre la Alemania nazi y la España franquista, los alemanes hacían negocios con China, la cual era en aquella época la mayor productora de este mineral tan importante, pero sin embargo, a causa de los ataques que Hitler ordenó sobre la URSS, China decidió romper todos los acuerdos que tenía con Europa.

Aunque los yacimientos más conocidos y de mayor tamaño se encontraban sobre todo en tierras gallegas, también se llegó a sustraer de lugares como Cáceres, Castilla y León o incluso en algunas zonas de Portugal, aunque en menor proporción.

Época dorada en la minería de Wolframio

Aunque el uso que se le dio a este mineral fue con fines bélicos, fueron muchas las personas y familias que se vieron beneficiados, sobre todo aquellos que vivían del sector de la minería. Existen registros y documentos en los que se narra la contratación de al menos 20.000 personas en estas minas, aunque se sabe de buena tinta, que otros tantos de miles trabajaban de manera clandestina con el fin de recibir algo de dinero para mantener a sus familias.

La importancia que tuvieron estos lugares es notable, puesto que eran vigilados tanto por el día como por la noche con miembros de la Guardia Civil, pero también de militares españoles, los cuales velaban por la seguridad tanto de los que allí trabajaban, como también de posibles robos o ataques para evitar que se realizarán los envíos a las fábricas en las que dicho metal se convertía en pieza fundamental en el armamento nazi.

Fuente de la imagen: mineralesyrocas.com

Campos de concentración de Wolframio

Estas actividades también repercutieron negativamente en otro sector de la sociedad española de aquel entonces, y fueron muchos los que quisieron aprovecharse del éxito y el dinero que traía este tipo de mineral. Se tiene constancia de que se creó una especie de cuadrilla que atentaban contra aquellas personas que sabían que tenían en su poder el tungsteno o el dinero recogido de su trabajo en las minas.

Por otro lado, los republicanos, perdedores en la Guerra Civil española contra el bando franquista, se convirtieron en esclavos dentro de estas minas, siendo prisioneros en ellas, y trabajando sin descanso y con unas condiciones tan malas, que se dieron casos de muertes por agotamiento. El único bien que pudieron encontrar fue que, la enorme mayoría de ellos habían sido condenados a muerte, pero le habían conmutado dicha pena, a favor de trabajos infrahumanos en las minas.

Uso del wolframio por el bando aliado

Pasados unos largos meses, el bando aliado compuesto por los ingleses y los americanos descubrieron las propiedades de este mineral, por lo que, empezaron a adquirirlo a toda costa, pagando grandes sumas de dinero, evitando de esta manera, que los alemanes mejorasen sus armas. Debido a esto, los nazis pidieron a España que aumentarán su producción, pero gracias a la presión que ejerció Roosevelt sobre Franco, y después de varios avisos con el bloqueo de la actividad petrolera hacia España, este país decidió cortar el flujo de Wolframio a Alemania. Cuando la guerra terminó, su producción se redujo drásticamente.